domingo, 11 de julio de 2010

...Masquerade IV...








-Han pasado...¿Cuanto, cinco años? - dijo una voz en la penumbra.
-Si, cinco condenados años. Y veo que el tiempo ha borrado todo lo que tenias de buena persona. Claro, es lo que el dinero tiene. - Conteste acercandome a los barrotes.


Christopher salio de entre las sombras. Habia cambiado tanto... Su pelo seguia siendo largo, sus labios bonitos y carnosos y sus ojos tan verdes como una pradera, pero ahora era diferente, era majestuoso, alto, fuerte...


-Sacame de aqui ¿Porque me encierras Christopher?


-Señor Rutherfehir. - dijo acercandose a los barrotes y quedandose muy cerca de mi.


- No voy a llamarte asi solo porque ahora seas un poco mas adinerado. ¡Sacame de aqui!- ordene.
- Tratame bien si no quieres que te pase nada - dijo mientras me cogia por el cuello y me levantaba por los aires a traves de los barrotes- Te encierro porque, si algo he aprendido estos años, es que alguien que huye tiene algo que ocultar, no corre por placer. - siguio diciendome.
Me estaba quedando sin aire cuando de repente acerco su cara a la mia, me beso y me solto violentamente.
-¿Tengo que ocultar algo para buscarte? Te echaba de menos - menti - ¿Acaso tu no sientes nada? ¿Acaso ya no eres aquel muchacho que por mi lloraba cuando nos tuvimos que despedir? No me creo que fuesen lagrimas falsas, se que me has echado de menos tanto como yo te eche de menos a ti.
- Callate, tu no sabes nada de mis sentimientos... Te he odiado durante cinco años y ahora te presentas aqui como si nada...
-¿Me has odiado? - pregunte dolorida.
- Si, me abandonaste... - susurro mientras se sentaba en una sucia silla que habia en un rincon.
- Me hubiera quedado toda la vida contigo, pero no tenia luar donde vivir, tube que irme, no me hagas ser culpable de una de las cosas que mas me ha dolido en mi vida.

Christopher se acerco a los barrotes, sus ojos se habian vuelto grises y yo sabia que habia estado llorando, era un hecho que a mi no me podia ocultar.
Comenzo a buscar en sus bolsillos y escuche el sonido de un manojo de llaves. Como una tonta, comence a sonreir pues crei que iba a sacarme de la celda, pero cuando saco las llaves me las mostro y despues, con violencia y una amarga sonrisa, las arrojo por la ventana.
- ¡¡¿Pero que has hecho?!! - le grite mientras me acercaba hacia los barrotes en un intento por salir y degollarle. - ¡Estas loco!
-Yo no soy quien, despeinado y sucio, sacude los barrotes de una celda mientras grita. La loca eres tu. - Contesto friamente mientras se daba la vuelta y salia del lugar.
Me quede sin palabras, con millones de preguntas por formularle y millones de lagrimas que derramar. Pero no pronuncie ni una palabra, y no derrame ninguna lagrima, simplemente me limite a sentarme con la cabeza hundida entre mis rodillas y a escuchar la lluvia que de vez en cuando mojaba mi espalda al salpicar desde el pequeño ventanuco. Despues de varias horas, salio el sol y me quede dormida.

-Toma. -Escuche decir a una voz femenina. Abri los ojos y divise a una muchacha que estaba acercandome un plato con comida a la celda.

- Gracias. - Dije mientras me acercaba ansiosa pues me moria de hambre. -Esto es incomestible...-susurre al examinar la comida y ver que ni tan siquiera se distinguian los alimentos en el plato.

Lo aparte lejos de mi y volvi a tumbarme en el frio suelo, observando como caminaba la muchacha hacia la puerta.
-¡Eh! ¡Tu! - Le grite. Se dio la vuelta y pregunto si la llamaba. - Si, ven, acercate.
-N...No..No se si deberia - dijo.
-No voy a hacerte nada, solo quiero hablar contigo- conteste
La chica, se acerco cautelosamente hacia la celda, y se quedo a una distancia prudente de los barrotes.
-¿Como te llamas?- pregunte.
- Evengeline.
- ¿Evengeline?
-Si
- Bien, pues, Evengeline, imagino que no te gusta trabajar como sirvienta en este lugar, y menos sirviendo a un señor como Christopher.
-El conde es un buen hombre. No puedo dejar este lugar, no tengo a donde ir.
-Pero yo tengo un castillo a las afueras de la ciudad. Soy la hija de un conde extranjero muy importante. Puedo llevarte a mi hogar y darte trabajo, y te aseguro que seria un trabajo menos duro y mas gratificante. - Menti- Pero para eso debes sacarme de aqui.
-¡Bravo! ¡Buenisima interpretacion!-dijo Christopher mientras se reia y apludia acercandose hacia la celda - Evengeline, puedes retirarte, te dejo el resto de dia libre para que cuides a tu familia. Toma, para que le compres las medicinas a tu padre -le dijo mientras le daba dinero.
-Veo que tus dotes interpretativas son buenas, aunque no excelentes, pese a ser una pobre que vive en las calles.
-Los mejores artistas y las mejores personas son las que se crian entre pobreza.- Le dije. Le volvi a escupir, era la unica forma que tenia de fastidiarle ya que no llegaba a pegarle, pero lo esquivo y se rio de mi.
-Buen disparo, pero me temo que no has acertado-dijo- no intentes volver a engañar a Evangeline o ninguna otra persona de este lugar, o me temo que te las veras con la señora Parca si sigues comportandote asi de mal. No intentes ofenderme, porque entonces pensare que me amas- Rio.
-¿Que has dicho? Ni muerta.- Conteste
-Los hombres(en tu caso mujer) ofenden antes al que aman, que al que temen.- Dijo
- Nicolas Maquiavelo... -musite.
-¡Ah! pero si la señorita pobre, tiene cultura...
-Olvidas que recibi una educacion antes de conocerte, y mientras te conocia.- Conteste furiosa- Dejame salir de aqui, me ire lejos.
- ¿Irte,dices? ¿Donde? Sabes que estas mejor en una celda que durmiento a la intemperie, que robando comida, aqui por lo menos te la damos nosotros.
-¿Y a ti que te importan las condiciones en las que viva?
-Nada, es por eso que te encierro y te doy una pesima comida. Porque no me importa nada.- Contesto mientras se marchaba.

Volvi a quedarme dormida, esta vez durante muchas horas,pues al escuchar un ruido me desperte y a traves de la ventana vi como la luna llena reinaba en el cielo de la noche. Volvi a tumbarme cuando eche un vistazo al rededor y comprobe que no habia ningun peligro. Pero cuan equivocada estaba que de pronto alguien me puso una bolsa en la cabeza y comenzo a arrastrarme, y aunque por mucho que grite y me sublebe no logre deshacerme de mi captor, pues me golpeo y quede inconsciente.
No se cuantas horas habrian pasado hasta el momento en que la dulce musica de unos violines y un piano me desperto. Abri los ojos y creia que me iba a asfixiar cuando me cerciore de que llevaba puesta una bolsa de tela negra en la cabeza. Procedi a quitarmela y al llevar las manos hacia mi cabeza escuche un chasquido. Fueron mis muñecas que estaban atrapadas entre dos cuerdas apretadas. Consegui quitarme la dichosa bolsa y respire profundamente.
Veia bien, pero con dificultad, algo me aprisionaba la cara. Con cuidado acerque mis manos hacia mi cabeza para tratar de averiguar, mediante el tacto, que era lo que tenia puesto en la cara.
Cuando el mareo del golpe se paso por fin y recupere mi capacidad de razonar, me dicuenta de que lo que llevaba puesto era un antifaz.
La musica que he mencionado, la que me desperto, seguia sonando, pero no sabia de donde procedia. Es mas,no sabia donde encontraba, estaba desorientada. Encima de mi, tenia pegado un techo blanco y a mi alrededor solo veia esa masa blanquecina de lo que parecia una especie de material que queria imitar al marmol o que, quizas, lo era.
Despues de un tiempo desorientada y algo mareada aun, comence a escuchar un barullo. Gente que hablaba y reia, copas que sonaban al chocar sus cristales en un acto al que llamamos "brindis" y notas cada vez mas agudas de un viejo piano. Pero...¿De donde procedia todo esa contaminacion acustica? Lo comprendi por fin. Mire para abajo del lugar donde me encontraba: Metros y metros me separaban del suelo y de las cabezas danzantes de la gente. Era una mascarada, una fiesta de disfraces y yo estaba colgando del techo de aquella enorme sala.
Busque con la mirada al responsable de aquello que me estaba pasando, a Christopher, y le encontre sentado en su habitual asiento de anfitrion.
-Eh, tu, loco insensible, necio sin sentido del bien y el mal: ¡Bajame de aqui!-Le grite.
De pronto, todo el gentio enmudecio y la musica se ahogo en el silencio de aquel enorme salon de baile. La miradas de todos y cada uno de los enmascarados se dirigieron hacia mi.
-Baja tu si te atreves, a tu izquierda hay una laaaarga cuerda, pero, considerando que tienes las manos atadas y que a mis queridos invitados no les agrada la compañia como tu, me temo que no bajaras hasta que o bien te mueras, o bien me apiade de ti y te vuelva a encerrar en la celda. -Dijo Christopher con esa nueva sobervia que le caracterizaba.
-Es una humana...
-Si, huele a humano
-Que barbaridad...
Se escuchaban murmullos desde el alto lugar donde me encontraba, y no comprendia su significado.
-¿Humana? !Pues claro que soy humana, tal y como vosotros!-Dije gritandoles con indignacion. ¿Que se habian creido? ¿Dioses?¿Tan solo por ser de la alta nobleza?
-No creo que te convenga revelar tu identidad, querida.-Dijo Christopher mientras colocaba la barbilla en su mano izquierda y sonreia como solo un despota como lo era el, podia sonreir.
No entendia nada.¿Que estaba pasando?
Continuara....
(Vuelvo a pedir perdon por no acentuar las palabras, hay un problema en mi teclado)

...Maquerade III...




-¿Que haces aqui? - fue su unica pregunta.


No supe contestarle, es mas, no podia decirle la verdad, ¿Que iba a decirle? ¿ Que habia ido a matarle? Christopher dio un paso hacia mi, e hice lo que se me ha dado siempre mejor: huir.
Sali corriendo y sin querer me meti en uno de esos dichosos laberintos que estaban de moda en cada rica casa. Christopher no me siguio, lo unico que hizo fue gritar a los guardias que me cogieran en su deseperacion por tenerme cerca de el, seguramente, para hacerme millones de preguntas.
Dentro del laberinto corri de un lado a otro, pero de pronto me di cuenta de que si corria tendria mas probabilidades de que me cogieran, asique me introduje en un matorral y me quede muy callada contemplando a los guardias correr y gritar mientras me buscaban.

- Ya te tengo guapa- susurro una aspera voz de tras de mi mientras me cogia por los brazos. No pude evitar gritar y revolverme intentando soltarme, pero era imposbile pues al oir los gritos todos los guardias acudieron a reforzar al que me habia cogido.
Me llevaron ante Christopher.
-¿Que hacemos con ella, señor? - pregunto uno de ellos. Esperaba que El señorito de Rutherfehir contestase que me dejasen libre, pero sin embargo ordeno que me aprisionaran.
- Llevadla a las mazmorras - ordeno con soberbia. Al escuchar sus palabras comence a odiarle y recordar que por mucho que le hubiese querido en mi epoca quinceañera, habia matado a mi familia asique le escupi, y sin previo aviso, me golpeo la cara. Comence a llorar...¿Donde estaba Christopher, mi Christopher?
Me tiraron dentro de la celda como si fuese un perro y me dejaron alli encerrada toda la noche.
Me quede dormida entre sollozos y cuando la luz del sol que se filtraba por la ventana me dio en los ojos, desperte. Corri hacia los barrotes con desesperacion, y en un gesto inutil intente que se abrieran con todas mis fuerzas, pero fue en vano.
Despues, cuando me di cuenta de que gastar energias en llorar y moverme de un lado al otro era una perdida de tiempo, me sente en el suelo y sin querer comence a recordar el dia en que mataron a mi familia.

Todo paso un año atras. La mañana del dia siete de agosto de 1791, nos encontrabamos en nuestra cabaña en el barrio pobre donde viviamos, y nos despertaron los ruidos de cientos de caballos. Todos salimos de nuestros humildes hogares, asustados, y contemplamos como montones de ginetes se acercaban a nosotros. Los mas sabios, listos o inteligentes huyeron y otros, sin saber que era lo que pasaba, nos quedamos alli.

Los hombres se acercaron y nos dijeron que debiamos evacuar toda esa zona, pues esas calles eran propiedad del conde Rutherfehir. Unos se negaron - mi madre y otras dos familias mas- y los demas se fueron sin rechistar.
Intente convecer a mi madre de que nos marchasemos pero, llorando, contesto que estaba harta de huir, y mi hermana estubo de acuerdo con ella.
Las otras dos familias restantes y mi propia familia, cogieron piedras, palos y utensilios y se enfrentaron a los ginetes. Yo me escabulli y me escondi. Sabia que enfrentandome a cientos de hombres mas fuertes que yo solo conseguiria que me arrestasen y me matasen, y asi fue. Desde mi escondite lo vi todo. Primero contemple como se apagaba la vida de mi hermana mayor. Le clavaron una espada en el corazon y embuelta en sangre callo al suelo agonizando, hasta que dejo de respirar. Despues un hombre cogio a mi madre por la nuca.
- Esto es lo que os pasa a la escoria cuando os enfrentais a vuestros superiores - Le dijo mientras la obligaba a mirar el cuerpo asesinado de mi hermana, Acto seguido le rebano el cuello sin ninguna piedad. No pude evitar soltar un profundo grito de dolor y fue entonces cuando me descubrieron. Comence a correr y me tire al rio. Nade hasta la otra orilla y me escondi por el bosque. No me siguieron pero yo continue caminando un dia entero, llorando, perdida y sin rumbo...
Cuando las piernas me flaqueaban encontre una cueba y me quede alli durante cuatro dias enteros, sin dormir, sin moverme, solo llorando sin poder creer lo que habia visto.
El cuarto dia, o mas bien la cuarta noche, me levante y supe lo que debia hacer.
Camine hasta el pueblo y llegue cuando amanecia. Me acerque a otro de los barrios pobres, donde mi madre conocia a varias personas, entre las que se encontraba el señor Bennett, un viejo espadachin.
Debia tener cuidado con el, si le dirigias una mirada desafiante era muy problable que acabases muerto, pero yo sabia como tratarle asique no tenia miedo.

Me acerque a su casucha y llame a la puerta, pero al ver que nadie contestaba la abri y me introduje dentro.
- No des un paso mas - escuche detras de mi. Senti el frio cortante de un cuchillo en mi cuello y me quede muy muy quieta. - ¿Quien demonios eres? - pregunto la voz
- Evey Jones, señor. Necesito su ayuda por favor. - conteste mientras el cuchillo hacia presion en mi garganta.
-¿Evey? ¿La hija de Liza Jones? - pregunto y yo asenti - ¡Como has crecido! ¡Que alegria! - exclamo mientras me dejaba libre. Me toque el cuello dolorida.
-Disculpa por ser tan desconfiado, pero como comprenderas aqui hay mucha multitud hambrienta que se dedica a robar. - dijo - y dime, ¿que te trae por estos lares?.
- Han matado a mi madre y a mi hermana - conteste con una voz fria y seria.
Su expresion cambio por completo y se volvio completamente reflexiva.
-Entiendo, pasa por aqui - me indico.
Me dijo que esperase un momento y al cabo de unos minutos volvio con un saco de piel. Lo puso sobre una mesa y lo abrio.
Habia cinco dagas de diferentes tamaños, una navaja un tanto grande, un sable español y una espada la cual dijo que le habia sido robada a un conde frances.
-Te enseñare a utilizar todas y cada una de estas armas. Se que no has venido hasta aqui solo para darme la noticia de tan desagradables asesinatos, se que buscas venganza. Pero dime una cosa Evey ¿estas dispuesta a arriesgar tu vida por la venganza?
- La venganza es lo que me ayudara a tener una ambicion en la vida. No me queda nadie, nada, no tengo casa ni familia. Solo tengo un sentimiento, el sentimiento de venganza y he de luchar por satisfacerlo. - conteste. El viejo señor Bennett asintio.

Me quede durante una temporada a vivir en su casa. Fueron los cinco meses mas agotadores de mi vida. El comia todo lo que se le antojaba de las cosas que habia robado y a mi solo me daba un cacho de pan cada noche y un vaso de agua cuando veia que estaba demasiado desfallecida.
Me despertaba cada mañana a las cinco de la madrugada y comenzabamos el entrenamiento. Me enseño a manejar una espada, y lo cierto es que aprendi muy rapido a utilizar todas las armas. Llegue a la conclusion de que me sentia muy agusto con la navaja. El señor Bennett me explico los puntos flacos donde rajar a alguien con una nabaja puede ser mortal.
Me enseño un poco la etica de los pillos y ladrones, de aquellas personas que luchaban en las calles por sobrevivir. Solia decir que apartir de ahora yo seria una de ellos y que deberia aprender a luchar contra los deprabados que se encuentran por las noches en la calle.
Tras esos fatigantes cinco meses estaba mas que preparada. Adquiri cierta picardia y cierto sigilo en mis movimientos al luchar.
En uno de los ultimos entrenamientos derrote el señor Bennett y fue entonces cuando me dijo que ya estaba preparada para la venganza.
Cada rato de descanso en casa del señor Bennett, me dedicaba a dibujar los rostros de los hombres que habian matado a mi madre y a mi hermana. No era dificil recordarlos ¿como olvidar a semejantes asesinos? Los retratos que hice eran casi perfectos. Mi madre era una artista en potencia y de pequeña me enseñaba tecnicas de dibujo.
La ultima noche en casa del señor Bennet la pase ideando el plan y recogiendo mis cosas para partir al amanecer.
- ¿Que piensas tanto? - me pregunto mi maestro al verme tan ensimismada en mis pensamientos.
-Un plan. - conteste
- ¿Un plan para que?
- Para entrar en el castillo y buscar a los hombres que me hicieron eso.
- El mejor plan es no hacer un plan. La justicia no necesita de planes para ser llevada a cabo- contesto.

Cuando amanecio me despedi del señor Bennett y parti hacia el viejo barrio donde solia vivir, donde habian matado a mi madre y a mi hermana. Fui a buscar algo que sabia que me valdria en un futuro no muy lejano.
Al llegar se me callo el alma, todas nuestras cosas estaban esparcidas por todos lados, los dibujos de mi madre, nuestra ropa, nuestros recuerdos...
Comence a buscar y encontre lo que queria.
Mi madre solia diseñar vestidos en sus bocetos, y cuando era pequeña me dijo que ella misma haria el vestido mas elegante para mi con sus propias manos. Y asi lo hizo. Era un precioso vestido azul de seda y terciopelo, con encajes blancos y acompañado de un estrecho corpiño. Llevaba guardado muchos años en un baul, estabamos esperando el momento mas indicado. Seguramente el vestido me quedaba perfecto, lo hizo cuando yo tenia catorce años, y ahora tenia diecinueve.
Despues de cojer unas cuantas cosas que pertenecian a mis recuerdos, parti hacia el castillo del Conde de Rutherfehir. Estaba a muchisimos kilometros de alli, y como iba a pie atravesando las montañas, tarde varios dias en llegar, y cual fue mi sorpresa que cuando llegue solo habia ruinas quemadas. Me acerque al pueblo mas proximo y le pregunte a una señora que habia pasado.
- Lo quemaron hace muchisimo tiempo, fue un accidente. El conde y su familia se mudaron a otro castillo a unos diez kilometros de aqui, creo que estaba en el sur.- contesto la amable señora.
Me llevo mucho mucho tiempo encontrar el castillo y ejecutar mi venganza contra los dos hombres que acuchillaron a mi familia. Fue tanto, tanto tiempo, que ya habian pasado quince meses desde el incidente. Habria matado a todos los demas que les acompañaban pero habria sido un riesgo innecesario.

Una noche, el que le habia rebanado el cuello a mi madre, estaba haciendo guardia a la entrada del castillo. El muy necio se habia quedado dormido de pie. Me acerque a el sigilosamente y por desgracia abrio los ojos.
-!Eh! ¿Quien eres tu? - fueron sus ultimas palabras antes de que mi nabaja atravesase su cuello y le cortase la yugular.
Despues me adentre en el castillo, con cuidado de no ser vista por nadie
y con el retrato en la mano busque al otro hombre.
Dormia como un angelito, quizas en otras circustancias me hubiera dado pena, pero le aseste varios nabajazos en el corazon hasta que le quite la vida, tal y como el hizo con su espada a mi hermana.
Despues de eso sali corriendo del castillo. Ahora solo quedaba algo mas dificil y trabajoso: Matar al conde Rutherfehir. Pero para eso si tendria que idear un plan.

Cuando ya estaba a punto de salir de aquel condenado lugar, uno de los guardias me vio. Se acerco corriendo a mi, empuño su espada y con un golpe rapido y seco en su muñeca, hice que se le callese. Le raje un brazo con la navaja y le golpee la cara hasta que callo al suelo.
Corri y corri hasta el pueblo y me cobije en un callejon oscuro. Poco despues me encontraron y hui hasta las afueras del pueblo, me meti por las hacequias, y cruce un pantano de barro. Cuando quise darme cuenta, ya nadie me perseguia.
En los minutos que estube en el castillo ejecutando mi venganza, me entere de que el conde se encontraba en un baile de mascaras en su propio castillo. Asique, aunque me encontraba exhausta, me decidi a terminar lo que habia empezado, ya no tenia nada que perder.
Me puse el vestido y lleve a cabo mi plan. Mi endemoniado e infalible plan que habia salido mal... Y ahora me encontraba prisionera del dichoso Conde de Rutherfehir...del dichoso Christopher...


Continuara....




(Perdon porque las palabras no esten acentuadas, esque mi teclado sufre un problema y no me deja acentuar)

sábado, 10 de julio de 2010

...Masquerade II...


13 de Octubre de 1788


Tras la muerte de mi padre, aunque suene mal, comenzamos a ser una familia afortunada. Mi madre conocio a un aristocrata muy poderoso, dueño de numerosos terrenos. El la amaba de verdad, asique mi madre, mi hermana y yo nos mudamos a su gran casa con muchos jardines, laberintos, escondite, terrenos para cosechar y un largo etc...

El nuevo marido de mi madre solia codearse con personas muy adineradas, tal y como lo era el, y muy muy amenudo acudiamos a fiestas y bailes elegantes, o simplemente ibamos a tomar el te a las casas de sus "amigos" o venian ellos. Fue en una de estas tardes de te, donde conoci a un peculiar ser.

Me encontraba sentada junto a las señoras que reian, charlaban y tomaban te con pastas. Estaba callada y aburrida, como siempre, ya que no me dejaban moverme de alli. Decian que al tener 15 años, era casi una mujer, era una señorita, y debia comportarme como tal, pero yo queria ser libre, queria correr y ensuciarme, como solia hacer cuando era... cuando era pobre...

Comence a morderme las uñas, el aburrimiento estaba matandome cuando de pronto dos pequeñas niñas me cogieron de ambas manos y tiraron de mi.

-¿Donde me llevais, pequeñas? - pregunte, contenta en el fondo de que me sacaran de aquella horrible y refinada mesa, donde se encontraban un monton de marujas, entre las que incluyo a mi madre, y mi hermana.

Las pequeñas niñas me guiaron hasta el laberinto, y me pidieron que jugasemos al escondite. No me negue.

-Esta bien, me dare la vuelta y comenzare a contar. - Conteste a su invitacion.

Me voltee y empece a contar.

- Uno, dos, tres, cuatro, cinco....y asi hasta cien. - ¡¡VOY!!- grite.

Rapidamente comence a correr, buscando y buscando, no hubo suerte, pero no desisti. Creo que busque durante media hora o cuarenta minutos, y luego decidi parar de correr, pues me habia quedado sin aliento. Comence a escuchar leves risitas y volvi a emprender la busqueda. No las pude encontrar por ninguna parte, esas traviesillas sabian esconderse bien. Me empece a preocupar pues ya habia pasado mucho tiempo desde que comenzamos a jugar y se estaba haciendo de noche. Pare de andar, y frustrada comence a gritar sus nombres y a mirar para todos lados. No hubo suerte, no aparecian.

De pronto, unas frias manos taparon mis ojos desde atras. No grite, el miedo me bloqueo y me quede callada, escuchando los fuertes latidos de mi corazon y mi respiracion agitada.

Intente soltarme, pero no pude.

-¿ Qu...Qui...Quien eres? - logre preguntar.

- No tengas miedo, no voy a hacerte daño, no me temas, puedes confiar en que siempre que yo me encuentre a tu lado, nada te pasara. - dijo una maldita y dulce voz muy cerca de mi oido.

- Me presento - dijo descubriendome los ojos. Pude girarme y recuperar la vision - Mi nombre es Christopher - hizo una reverencia sin dejar de mirarme a los ojos y sonreir con sus blancos dientes.

Era un muchacho de mi misma edad, quizas un poco mayor, uno o dos años mas que yo. Tenia el pelo rubio casi blanquecino, los ojos verdes como la hierba y los labios mas bonitos que habia visto en mi vida.

Me quede paralizada, pero comenzo a hablar, y senti que le conocia desde hacia mucho tiempo.

Pasaron los dias, y seguiamos viendonos. Comence a sentir que era el amor de mi vida, lo que se suele sentir a los quince años. Junto a el pase el año mas bonito de mi vida, le hable de mi pasado, y no le importo. A el le gustaba que a mi me gustase ser libre, salvaje, y que fuese distinta de las demas. Una vez, cuando cumpli los dieciseis años, me llevo a un lago, y nos bañamos en mitad de la noche. Era una locura para alguien de nuestra clase.

Nos veiamos a escondidas, mi familia queria casrme con el hijo de un conde frances, asique no podia decepcionarles por mucho que me doliese, aunque mi corazon siempre iba a pertencer a Christopher.

Mi padrastro, hacia negocios, siempre se le habia dado muy bien, hasta que cierto conde le estafo y le dejo en la ruina. En cuestion de meses ya no teniamos nada, no teniamos posesiones, ni terrenos, ni casa... Mi madre, mi hermana y yo ya habiamos vivido en esa situacion antes, sabiamos lo que era vivir en las calles y robar nuestro pan de cada dia, pero mi padrastro no lo aguanto, asique nos abandono y se colo en un barco que viajaba hacia el sur, en busca de una nueva vida, asique alli estabamos las tres solas otra vez. Mi madre decidio volver a los conflictivos barrios donde viviamos antes. Eran varias calles a las afueras, donde los indigentes, y los pobres viviamos en especies de chabolas y robabamos para sobrevivir.

Tuve que hacer la cosa mas dolorosa: despedirme de christopher.

Tardamos varias horas, hasta que por fin, nuestras lagrimas cesaron y aceptamos lo que el destino me deparaba. Cuando lloraba, sus verdes ojos se tornaban grises, y la ultima vez que vi su cara, su expresion estaba llena de dolor y de amargura...

13 de Diciembre de 1792

Ahora, volvia a ver su rostro, esta vez sin lagrimas, y con una expresion seria y confusa al haberme quitado la mascara y descubrir quien era yo realmente.

-¿Evey?...- susurro.

...Masquerade...

13 de Diciembre de 1792


Me enjuague la cara, y sequé mis lágrimas, guardé la navaja bajo mi falda y me acerqué un río a lavarme y ponerme presentable. Despues de escapar de las autoridades y despues de haberme metido en un oscuro pantano embarrado, no es que estuviese muy elegante... Asique me arreglé y saqué de mi mochila el sedoso vestido que mi madre había hecho para mí antes de morir, y me decidí a entrar al edificio donde lujuriosos cuerpos danzaban enmascarados siguiendo el ritmo de la lúgubre musica...


Mi misión era vengarme. El anfitrión de esa fiesta había ordenado matar a mi familia, sólo porque vivíamos en una cabaña situada, en lo que el decía que eran sus terrenos...


Yo conseguí escapar. Mi venganza comenzó por asesinar a los que se habían encargado del trabajo sucio, pero ahora tenía que matar a quién había ordenado semejantes asesinatos, tenía que matar al Conde de Rutherfehir. No sabía quién era, ni siquiera sabía como era su cara, aunque en un baile de disfraces no conseguiría versela, pero supe que en cuanto viera su cuerpo danzar o escuchase su risa, sabría que era él.


Entré al castillo sin problemas, cuando tienes una cara bonita y eres joven, ningún asqueroso y depravado guardia te niega la entrada.


Me infiltré entre la muchedumbre que reian, bailaba, cantaba y bebía como si ese día fuera el último día de sus vidas. Un hombre quiso bailar conmigo, pero logré empujarle y se fue, sin más, a atacar a la que sería su nueva víctima.


Por fín, en el fondo de la sala, ví sentado a un hombre, más bien, a un joven, y supe que él era el anfitrión, que él era el Conde de Rutherfehir.


Quise correr hacia él y clavarle mi navaja en el cuello y poder así acabar con todo, pero me contuve y pensé un plan.


La voces y canturreos de todos aquellos invitados me ponían enferma, tuve ganas de gritar, ¿ porqué eran tan felices? ¿Quizás porque también eran ricos y despiadados?


Bailé para disimular, y llegué hasta el conde, le invité a bailar pero sus guardas no lo permitieron y me apartaron de él, pero El conde, como es digno de un depravado, se acercó a mí ante el asombro de los invitados y los guardias, entonces comenzamos a bailar.


Era alto, fuerte, y rubio. Me apretó con fuerza cuando la música fue en crescendo y bailamos más rápido. A través de los agujeros de la máscara que portaba, ví sus ojos, verdes como la hierba, y su mirada me resultó muy familiar. A pesar de ello quise estrangularle allí mismo, pero aún tenía que esperar.


Cuando el baile terminó me invitó a charlar con él, era asombroso que con tanta facilidad hubiera conseguido captar su atención. Cortés y educadamente me propuso enseñarme los jardines de su palacio, y asentí.


Enormes y preciosos jardines donde las desmesuradas fuentes emanaban eterna agua y las flores brotaban de cada rincón con la más asombrosa belleza.


- Y...¿puedo saber cuál es el nombre de la bella mujer que me acompaña? - preguntó intentando quitarme la máscara.


-Darla- mentí -me llamo Darla - repetí apartandome y colocándome bien la mascara apresuradamente.


- Un precioso nombre. ¿ Porqué no me dejas ver tu rostro? - insistió.


- Antes dejeme ver el suyo - Susurré con ira y timidez.


El conde rió, dejando al descubierto sus blancos dientes como perlas.


- Está bien, haremos una cosa, nos las quitaremos a la vez, tú me la quitarás a mí y yo a tí, ¿te parece buena idea? - Dijo sonriendo y mirandome fijamente a los ojos.


Quise que su estúpido juego de seducción terminase, pero si quería llevar a cabo mi plan, debía hacer todo lo que me pidiese, asíque asentí y forcé una cínica sonrísa.


-Uno, dos, tres - me susurró al oído con su maldita y dulce voz.


Acercó sus frías manos a mi cara y me quitó la máscara a la vez que yo intentaba despojarle a él de la suya y al hacerlo no pude evitar preguntarle al destino ¿Porqué? y mi corazón quedó destrozado y lleno de interrogantes....


-¿Cristopher? - musité mirando su cara con incredulidad...





Continuará....


video

¿Puedes oirlo?...

Es el mar, grita, grita, grita con dolor

Prueba, prueba su sabor a sal...

esa sal manchada con el nombre del verbo matar

esa sal que envuelve con su aroma cada lagrima llevada allí por destino o por azar...

¿Puedes olerlo?

Deja que el mar innunde tus sentidos,

imagina que flotas, naufrago violento, por la mar...

¿Puedes tocarlo?

Toca, toca el cristal derretido, y dejate hundir en los fluidos...

Adiós, adiós alma mia que navegas en el mar Adiós quizás algun día nos una el azar,

pero de momento solo puedo tu pérdida llorar

y al lacerante dolor esperar.

No, esta vez no lucharé

pues sé que siempre a fallar llegaré

y tal vez tu sangrienta manzana algun día provaré y

tal vez su putrefacto veneno me lleve a la tumba

pero NO, amigo, no sientas culpa,

es sólo mi amor lo que ha fallecido

y en cambio un Adiós ha florecido, tu olor en mí ya se ha desvanecido,

pero no he sido yo quien ha perecido,

sino ese pequeño fuego embravecido

que las errantes almas llevamos dentro

y que arde para saciar su sed de sangre a cada momento...

Entonces volveré, algun día, cuando el miedo no me encuenrte.

Cojeré tu mano, mi Adan, y volaremos juntos... Soy Lilith, no me puedes fallar, yo soy la fuerza, soy el mal, soy la sangre, soy tu sed, soy la realidad.... Esperame junto a tu costilla, esa que es vulnerable, esa que no piensa por sí misma...Ella...Eva, la paz y el bien que tiene oculta una maldad.

Si escapé fue para no seguir las ordenes de ese ser que reina sobre tu mente, si escapé fue porque sé que soy fuerte, pero algún día volveré Adán, no olvides que fui la primera, que siempre estás y has estado en mi mente.

Yo, la aliada de la serpiente, algún día volveré al Eden ardiente, algún día volveré a verte....

Frases variadas....


-Caminamos sobre la cuerda floja, sobre la duda, y hay algo curioso: tendemos a caer y negar y no a ascender y afirmar....La luz es efímera...


-No intentes obligar a una realidad imperfecta a ser perfecta sólo porque a veces lo parezca, pues crearás una ilusión basada en una mentira.


-Caminamos por distintos y , al principio, inexplorados senderos, a veces volvemos sobre nuestros propios pasos pues tememos llegar al final del recorrido, pero lo que nadie sabe es que cada segundo que pasa nos aproxima a la muerte, asique, no vivimos : morimos.


-Arráncame muerte de las manos de este mundo tenue que se hunde en miseria cada día, hazme ser libre, deja mi alma respirar...



-No digas " Qué injusta es la vida" sino " Que injusta es la muerte" que besa con sus frios labios a quien menos lo merece...



-No pretendo ser la mejor, pero al menos dejame ser buena. Si dormir es una simulación de la muerte, dormiré, dormiré para acallar mi pena.



-¿cómo evitar llorar si no puedo evadir que, aunque por un momento, la pena se valla despues volverá? Las heridas, sanadas o no, siempre están.

Oigo su respiración, la escucho en cada nota del piano, en cada ruido que resuena en esta habitación.

Color carmín sus labios son,

Color azúl sus ojos son, y chispean de alegria y de ternura por saber que él la ama y a mí no.

He surgido de este mundo de caidos en el fuego, te he buscado sin parar, y te encontré...

Ay! pero todo fluye mal, como un endemoniado juego del azar.

Si matar quisiera, lo podría hacer, si morir ansiase...¡Nunca podrá ser!

Pulula el viento en el piano, la luna canta acompañando, ¿Cuándo llegará a mi corazón el verano?

Sí, fria soy, fria estoy, y las cenizas que me envuelven nunca podrán ser besadas, ella está viva, él la ama.

Pero..¿Quién decide en lo que las ideas están basadas?

Volaré, ya nada hago aqui,

Vivíré- ¿acaso un muerto puede otra vez morir?


video

Black Snow


Hoy, hoy nieva en el único trozo que de mi alma queda...

Hoy bailaré en tu honor, hoy es el día, mi triste amor.

¿Quién dijo que no podías abrazarme con tus frías tijeras?

Me causarás dolor, sí, pero no importa, al menos darás vida a este muerto corazón.

Quise arrebatarles la insolencia, y se burlaron de tu inocencia, eras tan solo un dulce y perdido niño buscando el calor de la decencia...

Vivo en la locura, con un pie en el infierno, al borde de la amrgura. Llena de heridas que nunca sanarán, y desgraciadamente, tú hoy no estás. Pero nieva, mi amor, nieva y yo sé que es porque sigues vivo,

sé que te escondes en tu recóndito castillo,

sé que lloras y te sientes perdido, pero no importa, mi pequeña y triste araña: hoy nieva.

El pais de las maravillas del dolor...


Una niña a la voluntad del tiempo,

perdida en las arenas de un infernal desierto.

¿Has de aceptar tu condición

y salvar a los seres de la que tan siquiera es tu nación?

Alicia sufre en el pais del dolor de la agonia y desamor,

Alicia, huye de tu vida, y escondete en tu perdición.

En tu interiór las lágrimas flotan como resuenan las notas de una triste canción

En tu interior existe la inocencia de la niña ingenua que reza por la salvación.

Alicia sufre en el pais del dolor, de la agonía y desamor, Alicia, huye de tu vida y refugiate en tu amarga perdición...

Me pierdo en un onírico mundo de lugares imposibles,

de corazones lejanos que pertenecen al viento,

de oscuros legados que perduran con el tiempo.

Mi alma se cae a trozos en forma de lágrimas libres

que vagan en el silencio por pensamientos intangibles.

Quince velas que se apagan

y a pesar de todo luchan por no ser acalladas.

Pero algun día su cinica sonrisa morirá, y sólo quedará esperar

a que consigo la arrastre la dulce y fria brisa matinal.

Somos tan frágiles, débiles, y aun sabíendo que la verdad duele,

queremos descubrirla sin importar si los secretos que esconde son crueles,

Un niño perdido que vaga, grita y sueña y se duerme en los laureles:

de su miserable inocencia al viento y del viento a la violencia.

Mariposas en mi mente pululan llevando consego pasados y ocultos sentimientos ya apagados, pero que nunca morirán.

Aquellos que no puedo, por mucho que me pese, dejar de sentir,

aquellos que sentía con amor y que después repudié,

Aquellos que por ahora no tener siento que los he de poseer,

por eso vivo en un mundo de ensueño, donde mi corazón no late, donde a cada segundo vivo pero luego muero...

Sinopsis: Ominous -Barbara Scaphany


Años, llevamos años atrapados y ocultos en las sombras.

Cierto es que se han producido alteraciones de las que considerabamos leyes o reglas de nuestra comunidad, poblacion o forma de vida.

Algunos de nosotros, los menos prudentes, han infringido dichas normas y han hecho apariciones o han tenido contacto con vuestra especie, pero en general este altercado sólo se ha producido unas cuantas veces, y todas las demás que decis haber presenciado es mentira, puesto que vosotros, los humanos, os dedicais a manipular la realidad, mentir y engañar sobre nosotros, buscando un morbo o diversión.

Es por esto, y por la repentina crisis que azota a las diferentes " etnias oscuras", que ahora nos hemos decidido a acabar con todo esto. Somos más de lo que podais pensar... No somos una comunidad, ni una población sóla, somos miles de naciones, somos UN MUNDO entero, por tanto, me llena de satisfación y emoción haceros llegar, humanos, este comunicado de guerra.

Todos sabíamos que esto pasaría, que algun día los recursos se agotarían, que no habría lugares para conbijarnos, que nuestro alimento escasearía y que tendríamos que comenzar una lucha por la supervivencia. Por ello, las diferentes " razas oscuras" hemos decidido unir nuestras fuerzas y hacer de nosotros una única estirpe. Una estirpe que creará una competencia intraespecifica entre la especie humana y nosotros, la especie Ominous.

viernes, 9 de julio de 2010


En el mar de mis recuerdos siempre se escucha el lóbrego murmullo del viento,
siempre se escucha el rumor de las olas que salpican de agonía lamentos.
Siempre navego en un negro río, lleno de velas por los que aquí ya nunca estarán,
surco entre dudas intentando distiguir el bien del mal.
Y si las paredes sangran: no sé porqué será.
¿Dónde esta ese Dios que se supone que me protege?
Dime dónde se halla porque nunca le encontré, dime donde, porque he de rogarle que sóla no me deje.
Este es el fin, el fondo de un oscuro lago, creado por las lágrimas de lo que creo falsos alagos...
Este es el fin, el averno donde se esconde el sol para no ser descubierto, donde llora y se derrite, donde mi alma mora y mi alma no se ríe...

En esta lóbrega noche, los grillos no entonan su canción.

Hoy el mundo está de luto, hoy la muerte ha irrumpido en mi corazón.

Hay motivos más que suficientes para ver colores en el horizonte, para

alzar mi puño al viento y dejar fluir lágrimas de alegria agradeciendo, a Dios sabe quién, que estoy viva...

Sí, que estoy viva... y sé lo que es sentirse alegre, asi como también sé lo que es sufrir.

Lo que es abrir los ojos cada mañana esperando que el sol sonria y encontrarme, en vez de eso, a la decadencia y la maldad intentando engullir lo que antes era un bello mundo.


Preguntas que no hallarán respuesta nunca: ¿quíén soy? ¿Porqué estoy aqui?

¿Porqué me he de ir? ¿Qué significado tiene vivir para morir?

Los minutos pasan, el tiempo corre, ahora mismo ya no es ahora, y ahora será pasado ahora... Y en tanto que mi cuerpo se marchita, mi alma dolorida prevalece buscando el color de la boreal aurora...

Y moriré sin poder contestar, sin saver la verdad, sin mis sueños poder realizar..

He venido aqui con un objetivo, es mi mision, he de cumplirlo. Entonces...¿quién eres tú, destino, para impedirlo?